Presentación
Casi siempre la interpretación feliz
dentro de una teoría corre la suerte de constituirse,
en lo sucesivo, en visión exclusiva (y
excluyente) de los términos y los problemas que la
hacen aparecer. Hay, como se sabe, una suerte de
perspectiva que se impone como referencia y
cualquier movimiento posterior del pensamiento se hace
prisionero de las restricciones y los alcances de la
interpretación. Esta es la suerte que ha merecido el
concepto de focalización debido a Gérard
Genette, pivote en relación al cual se ancla la
mayor parte de los trabajos en torno al problema del
punto de vista y de la perspectiva narrativa.
Digámoslo metafóricamente: hay una focalización previa
(y a lo mejor inconsciente de sí misma) del problema
de la focalización narrativa. Miramos el problema de
la focalización a través de la focalización interna
de Gérard Genette, lo que es mucho,
pero tal vez no es suficiente.
El concepto estándar de focalización,
no obstante, se ha mostrado bastante débil a la hora
de soportar la prueba del análisis concreto y en
su devenir reciente ha estado expuesto a un buen
número de críticas y revisiones, sobre todo
dentro del ámbito de su aplicación al análisis de los
filmes(1). Sin abundar en los reparos
adelantados por Marie-Claire Ropars(2), los deslindes
de Jacques Aumont (1983), las ya clásicas
aportaciones de F. Jost (1987), de André Gardies
(1988) y las más recientes de Edward Branigan (1992)
(y de varias otras), nos limitaremos a formular
nuestra propia crítica de la tricotomía de Genette a
partir de la idea de que la debilidad de la tipología
hay que buscarla en algunos de sus presupuestos de
fondo.
Antecedentes.
La problemática acerca del punto de
vista narrativo(3), se remonta al
siglo pasado y en sus orígenes se descubre una
inquietud de naturaleza técnica: aquella que se
refiere a la objetividad en la novela
moderna. Françoise Van Rossum-Guyon
hace un excelente resumen de estos antecedentes
históricos que cubren parte de las reflexiones
de importantes estudiosos germanos (Spielhagen,
Friedemann, Stanzel), anglosajones (Lubbock,
Friedman, Booth) y franceses (Pouillon, Todorov)
y que desembocan en los estudios de Gérard
Genette. El antecedente particular del
concepto de focalización, tal como lo asume
explícitamente en su trabajo el mismo Genette, lo
constituye la obra de Jean Pouillon (1946)
Temps et récit, reinterpretada previamente
por Tzvetan Todorov (1966) y recogida por
Genette en su famosa "tipología de tres
términos" que introduce los conceptos de
focalización cero, focalización interna y focalización
externa.
La tipología
standard
La operación efectuada por Genette al
instituir la mencionada tipología parece haber
sido simple: lo que, para Jean Pouillon -según
la interpretación de Tsvetan Todorov-
constituye el relato omnisciente o según "la
visión por detrás" (expresado por Todorov con la
fórmula Narrador > Personaje), es denominado por
Genette, focalización cero; la visión
subjetiva a través de un personaje o "visión
con" (Narrador = Personaje) es rebautizada
focalización interna y la visión "alejada" o "visión
desde afuera" (Narrador < Personaje) es denominada
focalización externa. La focalización cero es,
para Genette, la de la narración clásica y
equivale a la tradicional posición de omnisciencia (la
de un Balzac, por ejemplo, autor que narra los
acontecimientos desde un ver y un saber que lo "abarca
todo"). La focalización interna es la que
caracteriza la narrativa de un Henry James, quien, a
menudo, utiliza un personaje como "filtro" informativo
de lo que se narra. La focalización externa
corresponde a la narración literaria objetiva,
paradigmáticamente expuesta en relatos como en
The Killers, de Hemingway, en los que
el personaje es "visto en su aspecto exterior",
bajo la convención de que el narrador jamás puede
penetrar en su mundo
interno.
Paralepsis,
paralipsis.
Conjuntamente con su tipología
fundadora y con la consideración de sus variantes (la
focalización múltiple y la focalización
variable(4), Genette (1972) acuña dos conceptos que
dan cuenta de las alteraciones posibles dentro
de cada una de las categorías presentes: las
paralepsis y las paralipsis. Si, por
ejemplo, dice Genette, la focalización interna
presupone un modo de narración según el cual "el
narrador no dice sino lo que sabe el personaje", en
algunas ocasiones esta "restricción de campo" puede
resultar alterada mediante el "acceso del narrador" a
información ajena al personaje focal (por ejemplo, a
los pensamientos de un personaje distinto al
focal). Este hecho constituye un caso de
paralepsis(5). En otras ocasiones, la
alteración tiene lugar en razón de la omisión de un
pensamiento o acción del héroe focal "que ni el héroe
ni el narrador pueden ignorar". Estamos
entonces frente a un caso de omisión lateral o
paralipsis.
El sistema de Genette resulta
estructurado entonces sobre tres categorías
(focalización cero, interna y externa) y de dos
tipos de alteraciones (paralepsis y paralipsis), estas
últimas de régimen excepcional. Hay, sin embargo,
sobradas razones para dudar de una categorización
donde las alteraciones exhiben tal carácter de
excepcionalidad. Tal como observa Didier Hudson:
... nous n'aurons pas affaire
sur l'ensemble du récit a une
focalization "pure": sans se couloir
délibérément variable ni multiple, elle peut
ne pas parvenir a être tout a fait fixe. Il est
clair en tout cas que le point de vue
constitue l'elément le plus instable de la
typologie(6).
También Carmen Peña-Ardid (1992) da
cuenta de la asiduidad con que aparecen las
alteraciones en todo tipo de relatos y, en particular,
en los relatos fílmicos:
... sucede
que en muchos filmes
que parecen ajustarse a
los moldes narrativos clásicos [...], existen
reservas importantes de información [...]
haciéndonos ver sólo las manos del que
va a colocar la bomba,
ocultándonos al asesino que la
víctima ve fuera de
campo o "censurándonos" las palabras que
escucha un personaje de otro. A
su vez, el narrador
omnisciente de la
novela decimonónica
puede también imponer
ciertas restricciones a su
saber...
Estos comentarios que, quizás sin
proponérselo, descubren toda variable en juego
del lado de las alteraciones de Genette, pueden
repensarse a la luz del concepto de comunicatividad.
La
comunicatividad
Siguiendo a Meir Sternberg, David
Bordwell (1985) entiende por comunicatividad
(communicativeness) aquel mecanismo de la
narración que regula la información dada
por la trama, o más propiamente, por el syuzhet(7), en
el proceso de la construcción de la fábula. Bordwell
(1985:60) muestra cómo, dentro de un
determinado rango de conocimiento -es decir, al
interior de una determinada focalización- la
comunicatividad dispone de la información de la
fábula con total independencia de lo que
autoriza dicho rango:
Although a narration has a
particular range of knowledge available, the
narration may or may not communicate all that
information... (8)
Para ilustrarlo, el autor desarrolla
un ejemplo en el cual la focalización interna, de
manera natural, es modalizada por la
comunicatividad. Por elocuente, lo reproducimos
en toda su extensión:
At one point in Hitchcock's Shadows
of a Doubt (1943), the sinister Uncle Charlie
settles down to read the evening paper. Earlier our
knowledge has occasionally been restricted to his
knowledge (as in the first scene, when he learned
that two men were shadowing him). There has been
some depth of subjectivity, with certain shots being
framed from his optical point of view. Now, while he
read, he is filmed from a low angle, the outspread
of the newspaper blocking his face. There is
silence. A puff of cigar smoke. Slowly the paper is
lowered, and Charlie is now frowning thoughtfully.
He looks off right. Cut to his optical point of view
of the opposite end of the room: no one notices him.
Cut back to uncle Charlie, who calls his niece Ann
to him. He proceeds to make a toy house out of
newspaper and, in tearing out a portion,
folds it up and slips it into his pocket.
(Bordwell, 1985:60)(9)
Este enfoque de Bordwell no
hace más que distinguir, frente al eje
constituido por el rango de conocimiento o la
focalización, la presencia de un segundo "eje"
en relación al cual se regula el punto de vista:
"The degree of communicativeness
can be judge considering how willingly the narration
shares the information to which its degree of
knowledge entitles it" (Bordwell, 1985:60)
Al lado del "eje de la
focalización" -eje en el cual se regula la
amplitud diegéticamente autorizada del conocimiento
que es "capaz" de compartir el relato- se coloca el
eje "de la comunicatividad", sobre el cual, en
particular, se manifiestan las paralepsis
y paralipsis.
Es precisamente el solapamiento entre
estos dos órdenes que aparecen así explicitados el que
tantas dificultades ha provocado en la tipología
estándar. Por una parte, quién ve, (la pregunta
clásica) es asunto de rango de conocimiento, de
focalización. Por otra parte, cuánto ve la
instancia que ve, remite al problema de la
"profundidad" con la cual le es dado, a esa
instancia, acceder a ese conocimiento
(10). Resulta, por lo tanto, que las
preguntas acerca de quién ve y de cuánto
ve quién ve, aluden a dos tácticas independientes de
la misma estrategia: la regulación de la información
vehiculizada a través del punto de vista.
La estructura de la
clasificación estándar
La focalización cero y la
focalización interna hablan de quién ve,
o para decirlo con la terminología de Bordwell,
de rango de conocimiento. La focalización externa, por
el contrario, habla de cuánto ve, la
instancia que ve. Mientras que las
focalizaciones cero e interna se refieren a una cierta
colocación perspectiva frente a la historia narrada,
la focalización interna alude a un problema de
competencia de la instancia que ve o, si se quiere, de
comunicatividad.
Esta disparidad estructural de la
clasificación de Genette asoma en algunos trabajos
cuyos autores, con demasiado esfuerzo, tratan de
homogeneizar a la tipología clásica. Alfonso
Sánchez y Rey López de Pablo (1972), por ejemplo,
intentan limar la disimilitud estructural
postulando que la focalización cero y la focalización
externa son "operaciones del narrador", mientras que
la focalización interna es una operación del
"Focalizador". El resultado, que puede ser valorizado
como evidencia de la fisura estructural de la
tipología estándar, es expuesto en el cuadro que
reproducimos:
|
sin restringir la información |
focalización cero |
|
|
con la información restringida |
focalización externa |
focalización interna |
|
|
presencia del Narrador |
presencia del
Focalizador |
Jesús García Jiménez (1993), por su
parte, encuentra en la focalización una
aproximación "más técnica" al problema del punto de
vista, razón por la cual pretende aplicar un
criterio único a la focalización externa y la
focalización interna:
La historia contada en focalización
externa significa que el Focalizador no ve ni hace
ver, sino lo que vería, desde afuera, un espectador
y testigo hipotéticos [...] La historia contada en
focalización interna (...) es propia de la
forma básica homodiegética. El personaje asume la
doble función de "yo" narrado (personaje) y de
"yo" narrante (narrador) y, en cuanto tal,
participa de la diégesis. (Jesús García Jiménez
(1993:97)
Sin embargo, al revisar
el texto de Pouillon, García Jiménez no puede dejar de
toparse con el problema de fondo: Jean Pouillon
elabora su tipología del narrador a partir del
concepto de "visión", entendida como el punto o centro
de luz que alumbra el sentido de la historia y, al
mismo tiempo, orienta al lector. Pouillon utiliza el
término "visión" en el doble sentido de "perspectiva
narrativa" ("visión con" y "visión por detrás") y de
"profundidad de la perspectiva narrativa" ("visión
desde fuera" en oposición al término implícito
"visión desde dentro"). (Jesús García Jiménez
(1993:112)
García Jiménez deslinda (sin que, en
su escrito, este hecho tenga mayores implicaciones)
los dos sentidos abarcados por Pouillon, el de
"perspectiva narrativa" -que abarca la visión
"con" y la visión "por detrás"- y el de la
"profundidad de la perspectiva", correspondiente a la
visión "desde fuera", la cual:
... denota una percepción externa
de los elementos que conforman el contenido de la
historia (personajes, acciones y escenarios).
Propiamente la "visión desde afuera" no alude al
hecho de la "perspectiva narrativa" sino a la
profundidad de ésta.
Y agrega:
De todos modos, es claro que toda
la tipología utiliza distinciones de razón, puesto
que no cabe suponer que la historia es
percibida con mayor o menor profundidad, si primero,
no existe el hecho mismo de que hay una instancia
que percibe.
(Jesús García Jiménez, 1993:113)
Reandando el
camino: de Pouillon a Todorov (y de allí
Genette)
La relectura del texto de
Pouillon permite ver cómo, en el tránsito entre
la obra original y la lectura posterior de Todorov se
ha operado una simplificación fundamental. Lo que
Todorov interpreta como una repartición en tres
categorías, en rigor, se reduce a una tipología de dos
términos. El problema, tal como se lo plantea
originalmente Pouillon (después de haber demostrado el
error que se comete cuando se considera la visión "por
fuera" como un tipo de independiente de los otros dos
ejemplares de la tipología), puede ilustrarse mediante
una larga e indispensable cita:
¿Por que se cree en la
especificidad de una visión "por afuera"? El error
concierne más a la teoría, más o menos consciente,
que inspira al novelista en la elección de su
exposición y de sus procedimientos literarios, que
al análisis mismo. Cuando éste está bien dirigido es
fácil mostrar que, sin decírnoslo, el autor utiliza
ciertos conocimientos psicológicos a los que el
lector les presta atención porque le resultan
familiares. En realidad, cuando estas novelas [las
correspondientes a la visión "por afuera"] están
logradas se aproximan a uno de los dos tipos
precedentes; constituyen un tipo especial sólo
cuando no están logradas y tratan en vano de dar
vida a personajes que estarán siempre vacíos de
sustancia si la imaginación no se la dio desde un
comienzo.
Pouillon, 1946:87,88(11)
Sólo existen, para Pouillon, en
esencia, visión "con" y visión "por detrás": "la
visión desde afuera no puede mantenerse como un tipo
independiente y remite a los dos tipos de visión del
adentro", no es posible una "comprensión
primera y específica del afuera". A pesar de la
particular óptica psicologista presente en la
distinción de Pouillon, el divorcio primigenio
entre las categorías, posteriormente
simplificadas y homogenizadas por Todorov, revela la
disparidad entre dos procesos de diferente índole, muy
bien señalada por García Jiménez: uno ligado a la
comprensión de la "persona" a través de la experiencia
de sí mismo o del otro (visión "con", visión "por
detrás"), el otro, muy diferente, referido a la
operación deductiva que da lugar a la construcción de
una conducta observada en el afuera, a partir de una
comprensión previa del adentro. En el primer caso, la
comprensión engloba una suerte de sustitución (yo por
mí mismo o por el otro) que reenvía a los "cambios de
punto de vista" (desde mí mismo o desde la visión del
otro") y que corresponde adecuadamente a la idea de
focalización (en el sentido de encuadramiento y no al
de ajuste de foco). En el segundo caso la
comprensión "transita" por decirlo así, entre
diversos niveles del objeto que debe ser comprendido:
no hay "reencuadre", a los sumo intención de
penetración. Dos -y no tres- posiciones en la germinal
separación de Pouillon, dos -y no tres- tipos de
focalización, si se quiere mantener la homogeneidad
estructural de la tipología. La focalización
externa(12) debe ser reubicada donde corresponde: al
lado de la paralepsis y la paralipsis, a la vera
de cuánto ve la instancia
que ve.
La tipología de
Observadores
La escuela semiótica de Paris, a la
hora de abordar el problema del punto de vista, ha
optado por una descripción según la cual, el
estudio de la perspectiva deriva del estudio de la
enunciación. Se trata, no de un lidiar con un
"modo de regulación de la información", sino de
habérselas con la presencia de un "actante del
discurso". A un lado de la figura familiar del
Narrador, aparece la presencia del Observador,
instancia que Jacques Fontanille (1989) describe
como:
... le simulacre par lequel
l'énonciation va manipuler,par l'intermédiaire de
l'énoncé lui-même, la compétence d'observation de
l'énonciataire(13) (1989:17)
Este Observador, según el grado en
que aparece representado en discurso, recibe las
denominaciones de Focalizador, Espectador Asistente,
tal como lo describe el siguiente cuadro tomado de
Quezada Macchiavello (1991:269):
|
Definición de tipo
|
Definición del tipo de
Observador |
Denominación del tipo de
narrador |
|
Actante de discursivización
reconstruible por el análisis |
Focalizador Aspectualizador |
(con recorrido de
verbalización) Narrador |
|
Actor virtual, implicado por la deixis
espacio-temporal |
Espectador |
Relator |
|
Actor actualizado en el enunciado |
Asistente |
Testigo |
El problema de cuánto ve la instancia
que ve, queda reducido, en este contexto,
a una cuestión de competencia de los
Observadores, es decir, al problema de las
restricciones que operan en cada observación. De
estas restricciones, Fontanille estudia solamente
aquellas que están referidas a la percepción espacial.
Para ello hace uso del siguiente cuadrado lógico
(Fontanille,1989:56)

Esa importante observar, sin embargo,
que la mayor o menor ejercicio de una "visión"
autorizada, la menor o mayor "competencia" del
Observador, no debe estar solamente referida a la
percepción del espacio, sino también -si se
quiere una categorización que incluya todas las
modalizaciones de la observación que modifican
significativamente la actividad del Observador- a la
significación del tiempo de lo observado y,
en consecuencia, a la significación de esta
información espacial y temporal en relación a la
"memoria" de la causalidad narrativa. El
saber del Observador, estaría así referido
a, un saber espacial, un saber acerca del
tiempo relatado y un saber acerca de la
causalidad narrativa.
Es precisamente en este eje de
las "competencias" del Observador en el que se
despliegan los rebasamientos (las paralepsis) y
las supresiones (las paralipsis) de su
"capacidad" de observación. El sistema propuesto, por
tanto, puede, ser extendido a un
saber referido a todas (y a cada uno) de los
saberes antes referidos, de la siguiente manera:
Tipología de
Observadores.
La extensión que proponemos tiene las
siguientes consecuencias en la tipología de los
Observadores: Como en Fontanille, la
competencia de un Observador está definida por uno de
los cuatro términos del cuadrado anterior. Por
comodidad, introduciremos una
denominación para cada Observador,
lo cual se traducirá en una tipología que
describe la "capacidad" de observación de cada
Observador y que, con la finalidad de conservar la
afinidad terminológica de la propuesta de
origen, hemos de llamar modal (o de competencia
modal):
- Un Observador cuya competencia
modal esté definida por la exposición lo llamaremos
Pleno.
- Un Observador cuya competencia
modal esté definida por la accesibilidad lo
llamaremos Orientado.
- Un Observador cuya competencia
modal esté definida por la obstrucción lo
llamaremos Obstruido.
- Un Observador cuya competencia
modal esté definida por la inaccesibilidad lo
llamaremos Excluido.
De acuerdo con las consideraciones
previas, podremos distinguir entre Observadores según
el saber espacial, Observadores según el saber
temporal y Observador según el saber causal. Así por
ejemplo, podrá hablarse de un Observador Pleno según
el saber espacial, Orientado temporalmente y Obstruido
según el saber causal.
Es posible relacionar esta tipología
con las determinaciones provenientes de algunos
estudios narratológicos. El Observador Pleno,
por ejemplo, actúa como aquel que accede a
la información en el sentido de R. Barthes
(1966) en su famoso Análisis Estructural del
Relato, mientras que el Observador Orientado
funciona como frente a un indicio a ser decodificado.
En el Observador Obstruido, el indicio es
negativo en el sentido de que alude a la indicación de
una omisión significativa. Por último, el Observador
Excluido remite a situaciones como las de la ceguera
del Observador, a su ignorancia, en incluso, en el
caso de el Observador según la causa, a la elipsis.
Suministremos algunos ejemplos verbales de las
categorías
propuestas:
|
Observador
|
Excluido |
Obstruido |
Orientado
|
Pleno
|
|
Focalizador
|
1 |
2 |
3 |
4 |
|
Espectador
|
5 |
6 |
7 |
8 |
|
Asistente
|
9 |
10 |
11 |
12 |
1.- Focalizador Excluido según las
causas, como el reportado por Carmen Peña-Ardid en
Miau, la novela de Pérez Galdós. Por ejemplo en la
frase: Nunca se sabrá cuál fue el destino de
aquella carta.
2.- Igual al anterior, pero con
señalamiento material de un obstáculo que impide el
acceso a la información: Detrás de aquellos ojos
cerrados se tejían quién sabe qué pensamientos.
3.- Narrador omnisciente incapaz de
decodificar plenamente un indicio: Se sentía un
inmenso calor y eso que todavía no llegaba el
verano (A propósito de un incendio que se
desplegará seguidamente.) A esta categoría asimilamos
la focalización externa de Genette: el ejemplo clásico
es el relato The killers de
Hemingway.
4.- Observador Pleno de los
acontecimientos en curso: "El fuego comenzó por el
lado del potrero hasta que sorprendió al capataz en su
lecho de enfermo."
5.-, 6.-, 7.-, 8.- conducen a
construcciones similares, pero provenientes de un
actor del discurso, como por ejemplo en la
posición de Marlow (Hearth of the
Darkness de Joseph Conrad).
9.- Observador coincidente con un
personaje en todas sus percepciones, pero aislado de
un acontecimiento crucial que éste conoce, como por
ejemplo el Observador que acompaña a Silvio Astier, el
narrador personal de El juguete
rabioso, de Roberto Artl, quien se
descubre ante el lector como el traidor solicitado a
lo largo de la novela, sólo en las páginas finales.
10.- Observación con un personaje que
contempla los acontecimientos a pesar de un obstáculo,
por ejemplo, Madame Caron y Madame
Tuvache, Asistentes en una escena del
final de Madame Bovary, en el
momento de espiar a Emma: "¡Mírela, ahí la
tiene!- dijo Madame Tuvache. Pero era casi imposible
oír lo que estaba diciendo por el ruido del torno."
11.- Asistente desprevenido que
no logra interpretar lo que pasa a su alrededor, como
el narrador en primera persona de Las
Ninfas, novela de Francisco Umbral.
12.- Observador desarrollado a través
del punto de vista de un personaje, como por ejemplo
el Witerbourne de Daisy
Miller, en el relato de Henry James:
Witerbourne escuchó con interés estas
revelaciones; ellas le ayudaron a hacerse una idea de
la Señorita Daisy. Evidentemente era una muchacha algo
extravagante.
Similarmente pueden citarse ejemplos
cinematográficos:
1.- En Silence of the
Lambs (Demme, 1992), hay una escena en la
cual el personaje de Clarice Starling (Jodie
Foster) toca a las puertas de una casa que
parece ser la guarida de James Gumb (Ted Levine). El
Focalizador es Excluido de una información espacial
altamente pertinente: el hecho de que en realidad se
trata de dos locaciones diferentes.
2.- North by
Northwest (Hitchcock, 1959) exhibe una gama
importante de Focalizadores Obstruidos: según el
espacio (la famosa escena del aeropuerto en la
cual la voz del Profesor es anulada por ruido del los
motores); según las causas (el falso asesinato
de Roger Thornhill (Cary Grant) por Eve (Eva Marie
Saint) en la cafetería).
3.- En Territorio
Extranjero (Penzo, 1993), exhibe en varias
escenas un Focalizador causalmente Orientado (por
claves sonoras y visuales) en relación al exterminio,
no explícitamente revelado, de una comunidad
indígena: gritos torturados en la banda sonora,
recorridos visuales sobre la laguna, etc.
4.- Resulta trivial encontrar un
Focalizador por ejemplo, en
Twins (Reitman, 1988) y, en general,
en amplias extensiones narrativas de cualquier
melodrama(14)14.
5.- El Espectador de Sex Lies
and Videotape (Steven Soderberg, 1989)
Excluido en una escena crucial: el final de la
entrevista de Cinthia (Laura San Giacomo) con
Graham (James Spader). De esta exclusión solo logrará
reconstruir un aspecto de esa escena por medio del
relato de Cinthia a su hermana Ann (Andie Mc Dowell)
en una escena posterior.
6.- En diversas escenas de
Psycho (Hitchcock, 1960) se construye
un Espectador Obstruido en relación a la identidad de
la madre, mediante recursos como la iluminación, la
escenografía, el encuadre, etc.
7 y 8.- Las configuraciones de un
Espectador Orientado y Espectador Pleno puede
encontrarse en el estudio de North By North
West, al final del artículo. Lo mismo para
las configuraciones 10 y 11.
9.- Un Asistente Excluido es Rosemary
en Rosemary's Baby (Polansky,
1968)
12.- El Asistente asociado con el
personaje de Marlow, en la versión
de Lord Jim de Richard
Brooks (1965), es un Asistente Pleno en casi toda la
extensión del film.
Una vez que las categorías modales
refieren la observación a tres tipos de saberes
distintos, es posible definir una sub-categorización
de la tipología, en relación a dichos tipos de saberes
(espacial, temporal y causal). El sistema así
definido, distinguirá entre las siguientes
situaciones:
Conjugando las determinaciones
anteriores, tendremos una clasificación de 43=64
términos la cual aludirá a las competencias cognitivas
específicas de cada Observador. Podremos hablar por
ejemplo de un Observador ubicado espacialmente,
Orientado en el tiempo e Ignorante de la significación
de lo observado o dicho en otros términos: Pleno en su
lectura del espacio, Excluido del saber
temporal y Obstruido en términos de
la comprensión de la significación causal de los
acontecimientos. Por último, podemos asimilar el
cuadro precedente a uno de los resultados de David
Bordwell (1985) en relación a lo que el autor denomina
las correspondencias formales entre la
presentación del syuzhet y los datos de la
fábula, en particular a los aspectos relacionados
con las operaciones de selección. Las omisiones
de la información "pertinente para la construcción de
la fábula" constituyen obstáculos para el Observador,
cuyas modalidades de acceso se corresponden con los
términos de nuestra tipología de Observadores.
De aquí, el siguiente sistema de correspondencias:
|
INACCESIBILIDAD |
omisión disimulada |
|
OBSTRUCCIÓN |
omisión destacada |
|
ACCESIBILIDAD |
información disimulada |
|
EXPOSICIÓN |
información
destacada
|
La tipología modal y la
tipología estándar.
Puede verse ahora con claridad la
duplicidad estructural que subtiende la tipología
estándar. Por una parte, de la comparación de la
trilogía de Genette con las categorías de Fontanille,
resulta un solapamiento parcial, como se observa en el
siguiente
cuadro:
|
Definición de tipo de
Fontanille
|
Observador |
Rango ocupado en la terminología de
Genette
|
|
Actante de discursivisación reconstruible en
el análisis |
Focalizador (Foc) Aspectualizador
(Asp) |
Focalización
cero
|
|
Actor virtual, implicado por la deixis
espacio-temporal
|
Espectador (Esp)
|
"Narrador" > "Personaje" |
|
Actor actualizado en el
enunciado
|
Asistente
(As) |
Focalización interna Narrador" =
"Personaje" |
Se ve nuevamente cómo, mientras la
focalización cero y la focalización interna trabajan
en el mismo campo de los Observadores de
Fontanille, la focalización externa opera en el campo
de la competencia del Observador:
|
Tipo
modal
Tipo de Observador
|
Excluido
|
Obstruido
|
Orientado
|
Pleno
|
Focalización
|
|
Focalizador
|
|
|
|
|
Foc. cero |
|
Espectador
|
|
|
|
|
|
|
Asistente
|
|
|
|
|
Foc.
interna |
|
|
|
Foc. externa |
|
|
|
El modelo revela que la focalización
externa (digamos convencional) corresponde a la de un
Focalizador Obstruido y permite la aparición de otras
determinaciones posibles en el relato igualmente
producidas bajo esa focalización: el Espectador
Obstruido(15)15 y el Asistente
Obstruido(16)16.
Los Observadores y el
suspenso.
Es posible
explorar las relaciones entre los tipos postulados de
Observador y las operaciones que comúnmente se
denominan creación de intriga y de suspenso. Para
ello, consideremos el paso entre una categoría y otra
cualquiera, a través de una matriz como la
que
sigue:
|
Observador
|
Excluido |
Obstruido |
Orientado
|
Pleno |
|
excluido |
A |
B+ |
E+ |
G+ |
|
obstruido
|
B- |
A |
C+ |
F+ |
|
orientado
|
E- |
C- |
A |
D+ |
|
pleno
|
G- |
F- |
D- |
A
|
- La posición A representa la
permanencia de la competencia del
Observador.
- Intuitivamente, a medida que crece
la "distancia entre la competencia de los
Observadores, es mayor el "efecto" que produce
el paso entre un tipo y otro. B-, por ejemplo,
representa la pérdida de competencia de un Observador
Obstruido (en el cine, un travelling, por ejemplo,
que haciendo uso de la figura del voyeur(17)17
sigue a un personaje entre los árboles, para que
súbitamente, con la irrupción de una tapia, su
competencia visual sea obstruida abruptamente). E-
tiene lugar con la desaparición de una información
disimulada. G- habla de la exclusión brusca: un
ejemplo lo suministra una escena de
Children of a Lesser God (Randa
Haines, 1986) en la cual, el personaje de William
Hurt, presto a hacer el amor al de Marlee
Matlin, dirige bruscamente el foco de una
lámpara a cámara, revelando, con la súbita exclusión
del Observador (un Espectador), su consustancial
situación de entrometimiento. C-, al igual que
E-, representa una sutil transición entre una clave
accesible, pero no destacada, y su posterior
obstrucción, mientras que F- reenvía a la situación,
bastante codificada (como la escena mencionada del
aeropuerto en North by Northwest) de obstrucción de
una información pertinente (una revelación en boca de
un personaje) acallada por una sirena, una explosión o
cualquier otro ruido circunstancial. D-, por último,
representa la introducción de una información
disimulada (el robo del maletín del personaje de Yuri
(Kevin Kosner) en No way out
(Donaldson, 1987) por ejemplo, hecho que
posteriormente se revela como un episodio de
transmisión de información entre éste y sus colegas
soviéticos en el espionaje. La diagonal superior
de la tabla remite a las adquisiciones de
competencia: B+ puede ser ilustrado mediante la
aparición del obstáculo que revela la existencia de la
información: un primer plano del cofre que almacena la
incógnita del tesoro. C+ sustituye el obstáculo por la
información disimulada: el héroe que al descubrir lo
que oculta la trampa, no se percata -con el
espectador- de una nueva modalidad de la trampa (una
serpiente que se desplaza por un ángulo del
encuadre)(18)18; D+ hace evidente algún
enmascaramiento presente pero no leido del todo (la
estatua de cera que cobra vida, por ejemplo, revelando
el ocultamiento del asesino); E+ habla de la
introducción del dato accesible, todavía no
decodificado (es decir, del indicio): el goteo
de la llave que anticipa la presencia del extraño en
casa; F+ simplemente reenvía a la remoción de un
obstáculo (el asesino, hasta ahora visto de espaldas,
es revelado de frente por primera vez); G+,
finalmente, habla de otro cambio maximal, cuyo
efecto de sorpresa resulta altamente codificado:
la mencionada Sex, Lies and video Tape, revela a un
Asistente Participante (Ann, la esposa engañada), la
brusca evidencia de la infidelidad de su hermana
menor.
Como se ve, entonces, la tipología de
Observadores establece los recorridos posibles para la
modalización de la intriga y, por ende, para la
configuración del suspenso (19)
La
tipología modal de Observadores en el cine.
Una más precisa caracterización de
los Observadores en el cine se puede obtener
separando la información vehiculada por los
códigos de la serie visual de los códigos de la serie
sonora. Se obtiene así una especialización adicional
de la tipología:
|
Observador
|
Excluido
|
Obstruido
|
Orientado
|
Pleno
|
|
Recorrido visual |
Ciego |
Enceguecido |
Orientado Visualmente |
Lúcido |
|
Recorrido sonoro |
Sordo |
Ensordecido |
Orientado Sonoramente |
Atento |
Nuevamente, es posible acceder
a determinaciones que tomen en cuenta tanto la
tipología modal, como el tipo de recorrido, lo cual
permite establecer cuáles son los canales de
observación propios de la narración fílmica. The
Conversation (Coppola, 1974) es un buen ejemplo en
este respecto: la escena inicial, en la cual el
personaje de Harry Caul (Gene Hackman) y su
equipo intentan grabar una conversación, se observa
desde un Espectador Obstruido (Ensordecido), pero
visualmente Orientado (esta ventaja cognitiva entre la
imagen y el sonido permanecerá durante buena parte del
film). En realidad, el itinerario narrativo del film
coincidirá con el recorrido del Observador (muchas
veces un Asistente) en la búsqueda de su máxima
competencia modal a partir de su competencia en el
recorrido sonoro. Por otra parte, un film como Wait
until Dark (Young, 1967), invierte la relación,
disponiendo, en su escena climática, un Observador
Enceguecido capaz de orientarse mediante claves
sonoras. De las determinaciones anteriores,
claramente, pueden deducirse figuras más o menos
reconocibles en el cine: la obstrucción visual con
orientación sonora (el marido que intenta decodificar
lo que sucede en la habitación escuchando detrás de la
puerta cerrada) y aun con inclusión sonora (la
masacre cuyos estertores sólo escuchamos); la
orientación visual con obstrucción sonora (caso ya
comentado) o con exclusión sonora (con el simple
expediente de el uso del silencio en la banda sonora),
con orientación sonora (una música eufórica indica,
pero no deja revelar, el contenido de una
conversación); la plenitud visual y sonora, la
plenitud visual con exclusión sonora, etc.
El análisis de filmes y la
tipología modal.
La aplicación de la tipología al
análisis fílmico puede dar cuenta del itinerario de
sus Observadores y, por lo tanto, constituye una
alternativa al estudio clásico del punto de vista.
Para finalizar este trabajo presentaremos el esbozo de
algunos análisis globales seguidos de un análisis
exhaustivo de los Observadores en el ya comentado film
de Hitchcock North by Northwest. - Citizen Kane
(Wells, 1941) es el itinerario de un Espectador
Obstruido, en ciertos momentos Orientado, que en
varios momentos (los de los relatos metadiegéticos),
cede lugar a Asistentes igualmente Obstruidos. La
operación final (develamiento del enigma) cede el
lugar de la observación a un Espectador Pleno en
relación al significado de la palabra "Rosebud"(20)20.
- Lady in the Lake
(Montgomery, 1946) constituye el caso paradigmático de
la observación confinada al Asistente modalizado
por "sus circunstancias" (Excluido, Ciego, Pleno,
según las posibilidades "diegéticas" del personaje).
Esta instalación permanente en un mismo tipo de
Observador diluye el discurso en "percepción".
- Rashomon
(Kurosawa, 1951) muestra el vaivén entre el Espectador
Obstruido y los Asistentes Plenos de cada
relato. El paso hacia un Espectador Orientado
constituye gran parte de la operación característica
del relato de Kurosawa.
- Rear Window
(Hitchcock, 1954) es el tour de force de un testigo
visual en busca de su máxima competencia cognitiva. No
en vano el film de Hitchcock resume en un personaje
-como lo demuestra Bordwell (1985) la actividad
cognitiva supuesta del espectador de cine. Como
previamente afirmábamos, la instancia
observadora es una "memoria inteligente", en
este caso, coincidente con memoria de Jeffries (James
Stewart), el Asistente Observador.
- Rosemary's Baby
(Polansky, 1968) representa típicamente la observación
desde un Asistente primero Excluido y luego Orientado
que transita paulatinamente a la plenitud de su
competencia, con los consecuentes efectos en el plano
cognitivo y tímico21 (itinerario de descubrimiento del
horror).
- No Way Out
(Donaldson, 1987) es el trabajo de un Focalizador
Excluido (de una información primordial: el
protagonista es un espía soviético), a ratos
Orientado, que se alterna con un Asistente también
Excluido. La operación cognitiva principal se revela a
través de la brusca aparición de un Focalizador Pleno
que accede a la información omitida.
- En Territorio
Extranjero (Penzo, 1993) exhibe las
figuras del Espectador Obstruido (asociado al
relato del protagonista Hunter), del Asistente
Excluido (Hunter mismo) y del Espectador
Orientado por claves visuales y sonoras. Es
interesante observar que, como en el caso de
The Barefooot Contessa (Mankievicz,
1954) se observa el defasaje entre las claves sonoras
(que revelan un Asistente Orientado en términos
auditivos, asociado al Hunter relator) y la exclusión
de las claves visuales (que se asocian al Hunter
relatado y por lo tanto, Asistente Excluido, por
ejemplo, de la circunstancia de la masacre de los
indígenas).
Conclusiones.
Una tipología como la que propone en
este trabajo requiere de de su evaluación a
través de aplicaciones sobre textos fílmicos
concretos, sobre todo, con relación al grado en
que puedan coincidir eficazmente su
economía (que aún nos parece rudimentaria) y su poder
descriptivo (evidentemente, más fino que el del
concepto demasiado laxo de la focalización
estándar). Esperamos que otros trabajos, propios o
ajenos, puedan dar cuenta de ello.
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