Si
hay un acuerdo universal en relación con la escritura para audiovisuales, éste
sostiene que un guión de cine en primer (y en último término) es estructura.
A caballo entre la dramaturgia teatral (buena parte de los manuales de
escritura de guión pueden pasar muy bien por textos de preceptiva teatral) y la
preceptiva de la novela (puesto que un guión, no sólo muestra, sino que,
mostrando, narra), el guión se ha visto sometido a severas exigencias
estructurales. La palabra estructura, sin embargo, tiene un uso algo
metafórico dentro de los estudios de guión: estructura es lo “que
sostiene” el guión, es el “diseño de las acciones”, etc. Es por esta razón que,
en procura de definiciones más sólidas, emprenderemos la revisión de algunas
teorías contemporáneas de la narratividad.
El
estudio de la narratividad, a pesar de que estar inscrito en el ámbito de la
teoría literaria, se entronca en sus orígenes con una preocupación
eminentemente práctica, presente en algunos viejos trabajos sobre el drama
teatral. Se trataba, en aquellos casos, de elaborar una clasificación de las
situaciones dramáticas “típicas”, es decir, de lograr un inventario capaz de
dar cuenta de “todos los discursos dramáticos posibles”. Una tentativa muy conocida
dentro de este tipo de aproximaciones fue llevada a cabo por George Polti (1895), autor de las
denominadas treinta y seis situaciones dramáticas. A través de las
mencionadas situaciones, Polti pretendió
constituir un inventario de todos los dramas teatrales posibles. De este
inventario genérico de temas y/o acciones da testimonio Luis Gutiérrez Espada
(1978):
· Súplica: Perseguidor, suplicante, poderosa autoridad cuya decisión es un
deber.
· Rescate: Un desafortunado, un amenazador, un libertador.
· Crimen
seguido de venganza: Un criminal, un libertador.
· Venganza
entre parientes: Pariente culpable, pariente
vengador, recuerdo de la víctima con respecto a ambos.
· Desastre: Un poder derrotado, un enemigo victorioso, un mensajero.
· Súplica
a la crueldad o desgracia: Un desafortunado, un
protagonista, o una desgracia.
· Revolución: Un tirano, un conspirador.
· Empresa
atrevida: Jefe intrépido, un objeto y un adversario.
· Rapto: Raptada, un guardián un raptor.
· El
enigma: Interrogador, investigador y un conflicto.
· Pretensión: Solicitante, un adversario que es rechazado, o un árbitro y los
oponentes.
· Enemistad
de parientes: El pariente malévolo, un odio o parentesco
recíprocamente odiado.
· Rivalidad
de parentesco: El pariente preferido, el
pariente rechazado, el objeto.
· Adúltero
de parentesco: Dos adúlteros, un marido o esposa
traidores.
· Demencia: Un demente una víctima.
· Imprudencia
fatal: La persona imprudente, la víctima u objeto perdido.
· Crímenes
de amor involuntario: El amante, el favorito, el
delator.
· Asesinato
de un pariente desconocido: El asesino, la víctima
desconocida.
· Todo
sacrificio por una pasión: El apasionado
, el objeto de la pasión fatal, la persona o cosa sacrificada.
· Necesidad
de sacrificio entre amantes: El héroe la víctima
deseada la necesidad de sacrificio.
· Obstáculos
para amarse: Dos amantes y un obstáculo.
· Descubrimiento
del deshonor de un amado: El culpable y el descubridor.
· Celos
equivocados: El celoso, posesión del objeto por el cual
esta celoso, supuesto cómplice. La causa
o el autor del error.
· Juicio erróneo:
El equivocado, la víctima, la causa o autor de la
misma, el delincuente.
· Remordimiento:
El acusado, la víctima de la falta, el interrogador.
· Rescate
de algo perdido: El solicitante, el motivo.
· Conflicto
con dios: Un mortal, un inmortal.
Mucho
más sistemático fue el trabajo de Vladimir Propp, autor considerado hoy en día, no sin razón, el
fundador de los estudios semióticos de la narratividad. Propp,
a partir del estudio de ciento un cuentos maravillosos rusos, formuló las
bases de un análisis puramente estructural del relato. Su trabajo logra
discernir algunas invariantes estructurales: por una parte, los personajes
(el agresor o malvado, el donante, el auxiliar mágico,
el mandatario, el héroe y el falso héroe) y, por otra
parte, las llamadas funciones del relato. A partir de este análisis, Propp[1] formula
cuatro tesis que orientan la construcción de su morfología, a
saber:
1. Los elementos constantes, permanentes, del cuento son las funciones
de los personajes, sean cuales fueren estos personajes y sea cual sea la
manera en que se cumplen esas funciones. Las funciones son las partes
constitutivas fundamentales del cuento.
2. El número de funciones que incluye el cuento maravilloso es
limitado.
3. La sucesión de funciones es siempre idéntica.
4. Todos los cuentos maravillosos pertenecen al mismo tipo en
cuanto a su estructura
Propp enumera treinta y una
funciones, cada una con sus variantes, a saber:
1. Alejamiento.
2. Prohibición
3. Trasgresión.
4. Interrogatorio
5. Información,
6. Engaño
7. Complicidad.
8. Fechoría (o carencia).
9. Mediación (o mandamiento)
10. Comienzo de la acción contraria.
11. Partida.
12. Primera función del donante
13. Reacción del héroe.
14. Recepción del objeto mágico.
15. Desplazamiento en el espacio
16. Combate,
17. Marca del héroe.
18. Victoria.
19. Reparación de la carencia.
20. Regreso del héroe.
21. Persecución.
22. Socorro,
23. Llegada de incógnito.
24. Pretensiones engañosas,
25. Tarea difícil.
26. Tarea cumplida,
27. Reconocimiento.
28. Descubrimiento del engaño.
29. Transfiguración,
30. Castigo,
31. Matrimonio.
Un
refinamiento importante de la morfología de Propp lo
proporciona, A.J. Greimas[2], quien busca una sistematización de
mayor alcance mediante el análisis riguroso de las categorías originales
de Propp. Greimas
procede, en primer lugar, a organizar las funciones en pares binarios que se
oponen por su significado, como por ejemplo:
Prohibición
vs. Trasgresión
Mediación
vs. Decisión del héroe.
A partir de
aquí, el investigador observa que algunas parejas de funciones corresponden a
la confrontación de una determinada categoría, con su categoría opuesta, por
ejemplo, en la pareja:
Prohibición
vs. Trasgresión
Se
puede observar que la prohibición no es, en el fondo, más que la
“transformación negativa” de la orden terminante[3]. Agotado
este ordenamiento con todas las funciones, Greimas se
percata de que la única pareja de funciones que no deja reducirse a una
estructura simple de oposiciones es la pareja
Afrontamiento
vs. Logro
y que subsume oposiciones como combate vs.
Victoria. Greimas concluye de allí que la
prueba pudiera ser [...] considerada como el núcleo irreducible que da
cuenta de la definición del relato como diacronía la relación entre afrontamiento
y logro es una relación de consecución, el logro es consecuencia
- aunque no obligatoria - del afrontamiento. Esta cualidad nuclear de la prueba
constituye un hallazgo de primera importancia[4]:
Si la prueba constituye
por sí sola la definición diacrónica del relato, el desarrollo temporal de éste
es puesto de manifiesto, además, por un cierto número de procedimientos que
constituyen los elementos del arte narrativo. Este arte, constitutivo de la
“elaboración secundaria” del relato (conocida con los nombres de intriga, de
suspense, de resorte y de tensión dramática), puede
ser definido por la separación de las funciones, es decir, por el alejamiento
en el encadenamiento de las funciones que constituye el relato, de los contenidos
sémicos pertenecientes a la misma estructura de la
significación.
En términos del diseño de
historias, la afirmación de Greimas explica el
carácter fundamental que el modelo clásico ha adjudicado tradicionalmente a la
escena (o a la secuencia) del enfrentamiento del Protagonista y el Antagonista.
Por otra parte tal afirmación nos sugiere que el diseño de la prueba puede
convertirse en el punto de partida para la construcción de la estructura
de la historia: una vez construida la prueba, el resto de las escenas se
articula a su alrededor para prepararla o para desarrollar las consecuencias
que se derivan de ella.
Hay que
comentar, por último, que la construcción de repertorios sigue siendo una
manera de abordar con cierto rigor el problema de la estructura y de las
situaciones narrativas “posibles”. En el campo de los modelos del guión, Vanoye (1991:41-43), a título de ilustración, suministra
propio listado de estructuras de base, entre las cuales se pueden mencionar:
· Historias
que reenvían a la estructura de mitos conocidos:
-
Historias de fundación, bien sea de una
nación (Heaven’s Gate[5], escrita por Michael Cimino), de una dinastía (El Padrino, de Mario
Puzo y Francis Ford Coppola), o de cualquier organización humana similar
-
Historias de auge y caída (Scarface[6], American Gigolo[7]).
-
Amores contrariados (Romeo y Julieta).
-
Descenso al infierno (After
Hours[8]).
-
Historia de la amistad hasta la muerte (Julia[9]).
-
Búsquedas del tesoro (El tesoro de la
Sierra Madre[10]).
-
Historias de Fausto (El amigo americano[11]).
-
Historias de Ícaro (El pasajero[12])
-
Historias de Edipo (Vértigo[13]).
· Motivos
privilegiados provenientes de la novela moderna (entre
muchos):
-
Historias de seducción y abandono (Way down west[14], A taste of honey[15])
-
Historias de venganza (La naranja mecánica[16])
-
Historias de secuestros (Bilbao[17])
-
Historias de evasión (El gran escape[18])
· Esquemas
frecuentemente desarrollados por el cine contemporáneo.
-
Choque de mundos (Rainman[19], Contacto[20])
-
Llegada de un “cuerpo extraño” que descompone a un
grupo humano (Sexo mentiras y videos[21],
Teorema[22])
-
Grupos en crisis (El reencuentro[23]).
-
Grupos en noches de verano (Sonrisas
en una noche de verano[24], Setiembre[25])
Vanoye (1991:31-33), en busca
de otros modelos estructurales recurre a esquemas genéricos, como los que
suministran los juegos (el juego de la pista, como en Mr. Arkadin[26]; el juego de la oca, como en Le
Pont du Nord[27], Las cuatro monedas, como en L’ami de
mon amie[28]) y también a algunos modelos generales
debidos a Raymond Queneau y
Joseph Campbell. De Queneau,
completado por Age, Vanoye
toma su distinción entre historias horizontales u odiseas e historias
verticales o ilíadas. Odiseas son,
por ejemplo las road movies
norteamericanas (Alicia ya no vive aquí[29]),
mientras que una ilíada sería la
mencionada La noche de los muertos vivientes. De Joseph Campbell, Vanoye toma el
esquema del viaje, tal como el autor lo desarrolla en su libro The hero with a thousand faces. El esquema de Campbell
es una suerte de esquema de viaje del héroe típico. Las estaciones de este
viaje, cuya descripción nos envía a los trabajos de Propp
y de Greimas, son las siguientes:
1) El futuro héroe, en su casa,
recibe el llamado que le conducirá al país desconocido. Decide partir.
2) En el momento de la partida,
demanda la ayuda de un guía espiritual. El guía le da consejos y le
suministra, eventualmente, instrumentos de poder.
3) Partida. Primeras pruebas y
encuentro con los ayudantes y los oponentes.
4) Llegada al país desconocido.
Confrontación con el guardián de la entrada.
5) Penetración el territorio de los
misterios. Prueba suprema y glorificante.
6) Recompensa.
7) Abandono de los territorios de
poder y regreso a casa.
El
viaje del héroe puede resumirse en el esquema siguiente, tomado de Vanoye (1991:33) y modificado:

[1] Propp
(1965:33-36).
[2] A.J.
Greimas (1970:185-245).
[3] Greimas
[1966:298] citando al Lévi-Strauss de La structure et la forme
[4]
Greimas (1966:315).
[5]
Michael Cimino, 1980. Guión de Michael Cimino.
[6]
Howard Hawks, 1932. Guión de Ben Hecht, Seton I.
Miller, John Lee Mahin,
W.R. Burnett y Fred Pasley.
[7]
Paul Schrader, 1980.
Escrita por el mismo Schrader.
[8]
Martin Scorsese, 1985, guión de
Joseph Minion.
[9]
Fred Zinnemann, 1977. Guión
de Alvin Sargent.
[10]
John Huston, 1948. Guión de
John Huston, basado en la
novela de Berwick Traven Torsvan.
[11]
Wim Wenders, 1977. Guión
del mismo Wenders basado en la novela Ripley’s Game de
Patricia Highsmith.
[12]
Michelangelo Antonioni,
1975. Guión de Mark Peploe,
Peter Wollen y Michelangelo Antonioni.
[13]
Alfred Hitchcock , 1958. Guión de Alec Coppel y Samuel Taylor basado en la novela D’Entre les Morts de Pierre Boileau y
Thomas Narcejac.
[14]
D.W. Griffith, 1920.
[15]
Tony Richardson, 1961. Guión de Shelagh Delaney y Tony Richardson.
[16]
A clockwork orange
(Stanley Kubrick, 1971). Guión
de S. Kubrick, basado en la novela de Anthony Burgess.
[17]
Bigas Luna, 1978.
[18]
The great escape (John Sturges, 1963). Guión
de James Clavell y W.R.
Burnett, basado en el libro de
Paul Brickhill.
[19]
Barry Levison, 1988. Basado
en el guión de Ronald Bass
y Barry Morrow.
[20]
Contact (Robert Zemeckis, 1997). Guión de Michael Goldemberg
y James V. Hart basado en la novela de Carl Sagan.
[21]
Sex, Lies and Videotape (Steven
Soderbergh, 1989). Guión de Steven Soderbergh.
[22]
Pier Paolo Pasolini, 1968.
[23]
The big chill, Lawrence Kasdan, 1983. Guión
de Lawrence Kasdan y Barbara
Benedek.
[24]
Ingmar Bergman, 1955. Guión
de Ingmar Bergman.
[25]
Woody Allen, 1987. Guión de Woody Allen.
[26] Orson Welles,
1955. Guión de Orson Welles.
[27] Jacques
Rivette, 1981.Guión de Jacques Rivette.
[28] Eric Rohmer,
1987. Guión de Eric Rohmer.
[29]